ABU - EL(L)A

He visto cómo el tiempo no espera por nadie.
He visto el egoísmo reflejado en el tiempo, porque a él, parece ser que todo el mundo le debe algo.
He visto cómo sus ojos cada vez hacen menos chirivitas, pero que la arruga más bonita de su cara; su sonrisa, no cesa en ningún momento. He visto cómo su piel se apaga y sin embargo ella, enciende la luz interior de cada persona con sus historias y 'aquellos tiempos'. Y ella los guarda, entre cada una de sus arrugas que sólo muestran la guerra que ha dado su existencia. También, entre los dedos de las manos de aquella mujer trabajadora que luchó por 4 corazones a los que dio vida.
He visto cómo la vida injusta aprieta cada vez más, juega y se escapa entre el tic-tac que avisa. Y la he visto a ella, llenando vidas mientras vacía la suya. A ella, dando lo que no tiene, por lo que quiere en las personas a las que ella adora. La he visto subir y bajar, bajar y subir, seguir subiendo y bajando y bajar por subir, la he visto no parar, por los suyos y por los que lo fueron, porque ella es todo aquello que subió y bajó, todo esfuerzo que nadie imagina y ella, regala sin miramientos. Es todo lo que recorrió. Ella es pura. Pura fuerza. Pura lucha.
La he visto sonreír a la vida en forma de burla porque sabe que aún, sentada en su silla, con dolores que llegan al alma y por mucha resta que haya en la ecuación de su vida, tiene lo suficiente para seguir despertándose cada mañana para luchar a nuestro lado. Juntas.
He visto cómo hace que nada pese con un abrazo y con un 'Te echábamos de menos'. Porque ella siempre es plural. Porque cuando lo dice ella, la vida se para y por fin, el tiempo no importa. El tiempo no pasa, ni pesa. Porque somos con ella. Porque cuando te mira, con esos ojos azules verdosos, cuando te pierdes en sus charlas, en sus quejas, en su enfado con este mundo, con lo injusto, con el país y con la gente que no es decente, ya nada más importa. Porque abuela es definición de ella; Dedicación, preocupación y pura devoción. Porque la dulzura del olor de su piel melocotón, como yo la llamo, y de cómo te mira haciéndote creer que eres alguien, sólo puede ser digno de ella.
He visto, aunque más bien ella es quien me ha enseñado a ver con los ojos de una persona que parece débil pero está llena de fuerza, que jamás dejó de levantarse una y otra vez, aunque el tiempo no deje de pasar por ella.

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